martes, agosto 14, 2007

Cremas Nómadas...

Las mujeres somos así. Cuando vemos la publicidad de algún producto que puede ayudar a mejorar ciertos aspectos de nuestra fisonomía, y creemos en ellos, nos lanzamos en su búsqueda para atesorarnos con esa bendición. Cremas antiarrugas, cremas para manos, cremas para afirmar los pechos, con colágeno, con efecto lifting, para las manchas, la sequedad, las rojeces, los incondicionales "granitos", para el contorno de ojos, las nocturnas, las de limpieza, las anticeluliticas, las reductoras y por que no, el tónico astringente... en fin.

Así, llenamos los estantes del baño con diez mil potecitos que permanecerán allí más tiempo del que su vencimiento pueda indicar.

Resulta ser que los primeros días, los usamos sin parar... digamos que ese entusiasmo, nos suele durar de una semana a 10 días. Y luego?... pues luego empieza el recorrido del dichoso producto por toooooooda la casa.

Me explico: el baño es el lugar que inicialmente la vió aparecer. Claro, después de ducharse, con el vapor acumulado y la humedad, es un poco incómodo encremarse (sea la parte del cuerpo y/o cara que sea), por lo que, convencidas que no es el lugar más propicio para repartirnos el producto, terminamos trasladando la crema... a la mesita de luz. Es cómodo, rápido, al alcance de la mano, todo cuadra... menos, cuando estás que te caés de sueño y con cara de "si total por un día" nos repetimos mil veces que "mañana me la paso".

Sin resignarnos a asumir que ya han pasado cinco días y la crema no hace más que acumular polvillo en la tapita, nos autoconvencemos que "mejor la dejo adentro del armario", así antes de vestirme, me embadurno. Meeeeennnnntira!!. Jamás vovlerás a tocar ese envase salvo que sea para hacer más lugar en el placard porque "¿para que tengo yo toda esta mierda si nunca me la pongo?". Triste realidad.

Así, en épocas cercanas a tu onomástico y en plena crisis, te das cuenta que nunca serás Andrea Frigerio si no ayudás a la madre naturaleza,... y digo yo, ¿probaste con un yogurth?.

6 comentarios:

Nituni dijo...

Ay, somos esclavos de la cosmetica!!! Yo me doy cuenta cada vez que salgo de viaje, la cantidad de productos que tengo que cargar!!!

Si, mi reina dijo...

Yo no soy adicta aun, pero muchas veces me siento avasallada de tantos q hay para elegir. Sirven realmente???hay alguno en q puedas confiar?uffff

Anónimo dijo...

Yo confieso que he incorporado a mi rutina del cepillado de dientes, o la ducha diaria, algunos productos extras, como jabon líquido para lavarme la cara, lo hago en la ducha. O crema que me pongo cuando termino de bañarme. Debo confesar tambien que uso aceite de lino ( unas gotitas ) en el pelo dos veces por semana... y ... y ,,,, y... siiiii, lo confieso USO todas esas cosas que me encannnnntannnnnn.
( no me importa si funcionan o no, me gusta el perfume, la textura y los frasquitos)

Piuseis dijo...

Ay Nituni!, ya te veo con tu maletín exclusivo de cosméticos, y seguro que a vos te hacen más efecto que a mí. Me pasás la receta de la constancia?.

Sí, mi reina, no sé mi reina...qué querés que te diga?!, justamente yo no puedo dar fe del asunto. No te digo que acumulan polvillo en mis estantes?. Por cierto, bienvenida al pasar por aquí. Un abrazo.

Caro, viva tu sinceridad, y que no gastas plata al pedo. Vaya a saber uno que presupuesto tengo yo acumulado en los frasquitos y ahí están cagados de risa... je je!!.

Carolei dijo...

SIIIII!!! a mí me pasa lo mismo que a vos!!!!

Te confieso algo: te acordás cuando te mudaste de Malabia, cuanto hace?
Bueno, todavía tengo un frasco GIGANTE que tiene un "culito" de perfume "animal"...

En tu honor, esta noche le saco la tapa y me gasto una gota.

doble visión dijo...

mi estimada...usted a la frigerio no tiene nada que envidiarle...creo que ella sí tendría que envidiarle a ud...

besote
marcelo